Exposiciones largas el primer día: cuando se busca un bronceado rápido, es fácil caer en decisiones impulsivas que terminan arruinando el resultado. Este es uno de los errores más comunes, pasar demasiado tiempo al sol el primer día con la intención de “acelerar” el proceso. Pero esto consigue todo lo contrario, suele provocar enrojecimiento, irritación y una piel más sensible que tardará días en recuperarse.
No usar protector solar. Otro fallo bastante habitual, prescindir del protector solar pensando que así el bronceado aparecerá antes es un error ya que esto aumenta el riesgo de quemaduras y daño celular.
Aplicar aceites sin protección solar. Aunque aportan sensación de hidratación y luminosidad, cuando se utilizan sin protección solar lo que realmente hacen es aumentar la exposición de la piel a la radiación UV. Esto puede provocar enrojecimiento, quemaduras y deshidratación cutánea
No hidratar antes ni después. La hidratación juega un papel importante, ya que le da a la piel elasticidad y evita descamarse antes, lo que hace que el bronceado no desaparezca con tanta rapidez.
Comments (0)